Lunes, 5 de Octubre de 2009   Texto:

¿Está enamorado quien siente celos?

Hemos relacionado los celos con el amor, que parecería que son muestra de cariño. Sin embargo, es innegable que se trata de la reacción a una amenaza que sentimos latente. ¿Por qué entonces una relación donde hay celos termina por romperse sin importar el

Por Mariana Rea Lozano

 

Los celos aparentemente son un sentimiento tan común como la felicidad y la tristeza. Los hemos relacionado tanto con el amor que parecería que son muestra de cariño. Sin embargo, es innegable que se trata de la reacción a una amenaza que sentimos latente. ¿Por qué entonces una relación donde hay celos termina por romperse sin importar el amor? La psicoterapeuta Rocío Chaveste nos dio algunas respuestas.

 

¿Qué son los celos?

Los celos son la no aceptación de la incertidumbre. A veces sentimos que podemos controlar absolutamente todo y al darnos cuenta de que no es posible controlar a una persona o saber dónde está en cualquier momento, entonces entra la sospecha; es ahí donde se generan los celos. Rafael Manrique, un autor español, dice que los celos son la patología de la incertidumbre y me encanta esa definición pues al igual que una enfermedad, se trata de una serie de cuestiones que se descomponen a causa del no saber.

 

¿Son normales los celos en el ser humano?

Me basaré en dos posturas para responder. Una plantea que los celos son totalmente normales porque todo el mundo los siente y se dividen en dos tipos: los circunstanciales, que se dan en determinadas situaciones y generan algún tipo de incomodidad o disgusto; y los celos patológicos, que tienen que ver con la pérdida de la razón por la falta de control hacia la otra persona. Incluso hay individuos que llegan a matar por celos.

Por otro lado, el constructivismo social nos dice que los celos son un sentimiento creado por la sociedad en la que vivimos, lo cual quiere decir que el hombre no nace sintiéndose dueño de los otros, sino que lo aprende.

 

¿Qué tan cierto es decir que los celos denotan inseguridad?

Yo creo que es cierto porque la seguridad tiene que ver con la certidumbre. Pero confundimos lo que debemos saber, ya que no se trata de enterarnos dónde está la pareja, qué hace y qué piensa siempre, sino estar concientes de que somos personas completas y que también lo son quienes están a nuestro lado. Si estas últimas deciden irse, no pasará nada, sentiremos dolor pero nuestra integridad permanece.

 

¿Quiénes son más celosos, los hombres o las mujeres?

Yo creo que es igual. Lo que difiere es la manera como se originan los celos. La infidelidad masculina es más aceptada socialmente que la femenina, por lo que nosotras hemos desarrollado una serie de mecanismos para ser discretas. Si partimos de la idea de que el hombre acepta el amor para tener sexo y las mujeres aceptan el sexo para tener amor, te demuestro claramente que el origen de los celos masculinos es diferente al de los femeninos. Aunque se manifiestan igual, lo que a un hombre le importa cuando su pareja es infiel es el hecho de que ella se haya acostado con otro; en cambio, la mujer da más importancia al posible vínculo afectivo que pudo generarse.

 

 

¿Qué pasa cuando celamos a alguien?

Es un juego peligroso porque al hablar de celos también hablamos de posesión, y solamente podemos poseer un objeto. Por lo tanto, cuando celamos vemos al otro como objeto, pero en el momento en que ese objeto se atreve a actuar como sujeto, entonces viene la incertidumbre y la pérdida de control hasta de uno mismo.

Generalmente tendemos a justificar los celos pues nos han enseñado que son un reflejo del amor, lo cual es engañoso y egoísta.

 

Pero si hay egoísmo ¿cómo explicas que mucha gente relacione los celos con el amor hacia el otro?

Ahí está lo contradictorio. Por un lado nos enseñan que la pareja es para siempre, sin embargo, la realidad nos enseña que en el momento en que logras estabilizar la relación a tal grado de disfrutar la total certidumbre, se acaba el deseo.

 

Entonces ¿cómo mantener una relación duradera donde haya deseo? ¿Es posible?

Sí claro, ya lo decía Antón Chéjov, “concededme un amor que como la luna no aparezca siempre en mi horizonte”. Si yo mantengo una pareja como la luna, también estamos hablando de que no hay certidumbre, por lo tanto la estabilidad que buscamos no existe; pero sí se mantiene el deseo y hay mucha más probabilidad de que esa persona se quede junto a mí porque lo desea y no por la “estabilidad”.

 

A ver si entiendo, la estabilidad lograda mata el deseo y como consecuencia la relación termina. Y cuando no hay estabilidad, pero sí celos, llegamos al mismo final. ¿Por qué  entonces nos aferramos a esa búsqueda de estabilidad que de una u otra forma terminará con la relación?

Porque a veces creemos que no tenemos otra posibilidad. Porque pensamos que después de una relación ya no va a haber nada y que no nos podremos enamorar de otra persona como la que tenemos; creemos que nadie nos va a amar como supuestamente esta persona lo hace y todos estos pensamientos generan miedo.

 

¿Cuál sería el primer paso para dejar los celos a un lado?

Lo primero es darse cuenta de que los sentimos, dejar de justificarnos y ser conscientes de que amar significa desear que el otro sea feliz porque nos importa. También ser conscientes de que nuestra seguridad de ninguna manera radica en el otro. En segundo lugar, hay que hacer públicos los celos, o sea, hablar con la pareja y llegar a acuerdos. Tercero, controlar nuestra imaginación y aceptar un poco más la incertidumbre, sin hacer historias donde no las hay. Recordemos que a mayor libertad personal, mayor libertad para el otro.

Hay algo que me gustaría que quede claro. R. Manrique, un autor español, plantea en su libro Conyugal y extraconyugal: nuevas geografías amorosas, que todos de una manera u otra estamos en la posibilidad de desear a otra persona porque el deseo no se compromete. Entonces si tenemos siempre la posibilidad de actuar en el deseo, lo que realmente importa es la elección de realizarlo o no. Y eso convierte automáticamente el amor en algo como la luna, haciendo alusión a la frase de Chéjov.

Portada Revista Laura, edición 32 Edición 32, Martes 1-Sep-2009
Septiembre - Octubre de 2009

En portada los protagonistas de Pasión Morena: Paola Núñez y Víctor González

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