
En la mayoría de las defunciones que se
han presentado a causa del virus de la influenza A H1N1 las víctimas padecían
enfermedades como diabetes, cáncer o hipertensión arterial.
La explicación tiene que ver con que, en general, los
enfermos crónicos tienen un problema con el sistema inmune y ante un ataque
adicional, como es en este caso la influenza, son más vulnerables que el resto
de la población.
"Estas personas tienen problemas con el sistema
inmune, sus mecanismos de funcionamiento normal no son los adecuados, y
entonces la respuesta ante una agresión, si hubiera sido influenza o cualquier
otra, normalmente no es la misma que la de un individuo que está totalmente
sano en su aparato inmune", explicó Pablo Kuri, subsecretario de
Prevención y Promoción de la Salud de la Secretaría de Salud (Ssa).
Por ello que las complicaciones de la influenza se
presentan principalmente en personas con padecimientos subyacentes, como asma,
enfisema, insuficiencia cardiaca o renal, tabaquismo u obesidad.
Los obesos mórbidos (extremos), por ejemplo, presentan un
problema mecánico de ventilación. "No es una sola cosa, son muchos
factores que, dependiendo de cuáles enfermedades tengan subyacentes,
contribuyen a que el sistema inmune no les funcione como debe de ser y que
tengan problemas ventilatorios, o inmunosupresión por los medicamentos que les
están dando para tratar las otras enfermedades", agregó Kuri.
Debido a esta vulnerabilidad, la Secretaría de Salud ha
incluido al grupo de los enfermos crónicos como uno de los prioritarios para la
vacunación.
Según las últimas estadísticas disponibles, más de 70 por
ciento de los muertos tenían en común dos cosas: ser enfermos crónicos y no
haberse vacunado.
Esto pese a que, se estima, que durante la temporada de
influenza la vacuna disminuye hasta 90 por ciento la probabilidad de que una
persona susceptible presente neumonía y previene hasta 60 por ciento de las
defunciones.
Autoridades sanitarias han insistido en la importancia de
la vacunación, tanto para este grupo como para niños, ancianos y embarazadas.
En 2009 se reveló que una embarazada con influenza corre seis veces más riesgo de morir en comparación con una no embarazada. Según los últimos datos disponibles, hay tres mil 882 casos y 89 defunciones por los diferentes tipos de influenza.