Martes, 29 de Mayo de 2007   Texto:

¿QUE CALLAN LAS MUJERES? ENTREVISTA A ADRIANA HAMMEKEN

Cuando un programa de televisión es exitoso quienes por lo general alcanzan la fama son los actores y actrices que vemos en la pantalla. Poco se sabe del importante trabajo que realiza la gente dedicada a escribir las historias y los guiones. Adriana Hamm

Por Rita Castro

 

Cuando un programa de televisión es exitoso quienes por lo general alcanzan la fama son los actores y actrices que vemos en la pantalla. Poco se sabe del importante trabajo que realiza la gente dedicada a escribir las historias y los guiones. Adriana Hammeken hace ambas cosas, además de coordinar al equipo de escritores del exitoso programa “Lo que callamos las mujeres” que se transmite diariamente en todo el país a través de la televisión abierta.

 

Adriana estuvo en Mérida para participar como conferencista del Primer Seminario Show Esencia de Mujer, organizado por esta revista, y tuvimos la oportunidad de platicar con ella en casa de sus familiares que radican en esta ciudad.

 

¿Cuál es tu opinión sobre los contenidos actuales de los programas de televisión?

Yo creo que la televisión sin dejar de ser un medio de entretenimiento, porque ese es su principal objetivo, está tendiendo poco a poco a un contenido social. Quizá en un principio los ejecutivos no se daban cuenta del medio tan poderoso que tenían para formar opinión, pero hoy en día podemos observar que hasta en las telenovelas se busca mostrar determinados temas sociales.

 

En este sentido, ¿se puede compaginar negocio y compromiso social?

¡Claro! Una cosa no tiene porqué estar peleada con la otra. Como que se ha tenido la idea de que un programa cultural o de contenido social tiene que ser aburrido y no es así; por ejemplo, algunos programas para niños están tendiendo a una educación en materia social y ecológica. Hay que pensar que también la televisión es educadora y formadora de criterios.

 

En “Lo que callamos las mujeres” es lo que intentamos transmitir. Se trata de un programa con un alto contenido social que al mismo tiempo es entretenido. Tenemos que hacer que el libreto lo sea, que tenga golpes dramáticos para que a la gente le guste, aparte del compromiso social que tenemos quienes participamos en su realización.

 

¿Por qué vale la pena ver un programa como “Lo que callamos las mujeres”?

Sencillamente porque le da voz a las mujeres que están solas, que sienten que son las únicas que padecen determinados problemas como el de la violencia familiar. Muchas piensan que nadie las va a entender y al mismo tiempo sienten vergüenza por lo que les pasa.Pero además el programa siempre termina con un mensaje esperanzador: “Tú eres dueña de tu propio destino, lo importante es romper el silencio”. Creo que esto último es lo más importante pues nuestro mensaje para las mujeres es que ellas mismas pueden cambiar su situación y su futuro. Si viven en un matrimonio donde son violentadas, no tienen porqué pasar toda la vida con hombres que las maltratan o que las golpean.

 

Al mismo tiempo, la gente está viendo un programa que le entretiene, pues el formato es parecido al de las telenovelas pero la historia empieza y termina el mismo día. Definitivamente se trata de un programa que atrapa y que es didáctico.

¿Se puede decir que “Lo que callamos las mujeres” es un medio atractivo para aquellas mujeres que todavía no se atreven a acudir a un centro de ayuda?

Así es y algo interesante es cuando algunas se acercan para platicar y me dicen cuánto se identifican con los relatos del programa. No falta quien diga “esa mujer representó mi vida y si ella pudo denunciar o acercarse a alguna institución, yo también puedo”.

 

De acuerdo con tu experiencia como escritora de este programa, dinos ¿qué es lo que más callan las mujeres?

Cuando la gente y en especial los hombres escuchan la pregunta que me haces, por lo general piensan que las mujeres no callamos nada, que hablamos mucho; y fíjate que no. Las mujeres callamos lo que más nos duele, lo que nos llega al alma; y eso es cuando somos violentadas, cuando nos sentimos amedrentadas y rechazadas por nuestra familia.

 

También nos callamos enfermedades porque vivimos en una cultura donde nosotras estamos al final de todo. Si por ejemplo una mujer tiene que ir al doctor pero su hijo necesita un libro, deja para después su consulta. Si sintió unas bolitas junto al seno, pero  vienen las inscripciones para la escuela de los niños, tampoco acude al médico.

 

Lo más triste es que el silencio de las mujeres está relacionado con nuestro entorno social. Vivimos en una sociedad de apariencias, ocultamos cosas por tal de que nos miren como la familia perfecta en cuyo hogar no pasa nada, cuando en realidad pasan muchas cosas como en cualquier familia, porque ¿cuál de todas es perfecta?

 

Pero además en México la mujer es como muy culposa. Si un muchacho tiene problemas de drogas lo primero que la madre piensa es que es culpa de ella, y no necesariamente es así. Lo mismo ocurre cuando la mujer se siente culpable si su pareja ya no la quiere, enseguida piensa que fue porque no lo trató mejor. En este sentido hay mucho que la mujer se calla.

 

A lo largo de los años he llegado a pensar que toda mujer es una escritora potencial, ¿qué opinión tienes al respecto?

Creo que existen tantas historias como mujeres. Cada una tiene una o miles de situaciones qué contar, sobre todo en esta época de transición que vivimos. Ahora asumimos varios roles y no estamos sustituyendo uno con otro, sino los multiplicamos: somos profesionistas pero también esposas, madres, compañeras de trabajo, entre otros. Todo esto va generando que también se multipliquen las historias.

 

Y todas estas historias enriquecen los relatos de la televisión. Aquella zulianita de los años setentas quedó para el recuerdo ¿no es así?

(Risas) Así es. Ha habido cierto empoderamiento de la mujer que también ha generado cambios en sus papeles para la televisión. Quienes mantienen una familia están demostrando que los hombres ya no son indispensables como proveedores y que hoy en día ellas los necesitan porque los quieren y no los quieren porque los necesitan. La realidad es que cuando la mujer deja de depender económicamente de su pareja, las cosas se transforman hasta en las telenovelas.

 

¿Sobre qué temas te gusta escribir?

Cada mes nos piden un libreto para Movimiento Azteca, lo cual me encanta porque la gente que ve “Lo que callamos las mujeres”, se vuelve más comprometida con el tema de interés y hace donaciones. Por ejemplo, me tocó realizar un programa para la Fundación Michaud y Mau, dedicada a la atención de niños quemados, que me generó enorme satisfacción pues a través de mi trabajo pude contribuir en esta labor tan loable. Fundación Azteca ya no concibe Movimiento Azteca sin “Lo que callamos las mujeres”; siempre vamos en el paquete porque la gente aporta más cuando observa los problemas sociales a través del programa.

 

¿Qué te falta escribir?

Es una pregunta un tanto difícil pues no suelo pensar en lo que me falta sino en lo que he escrito hasta ahora que incluye, entre otras cosas, programas para niños en Plaza Sésamo y lo que estoy haciendo en “Lo que callamos las mujeres”. No niego que tengo sueños, me gustan las series que veo de la BBC como Orgullo y prejuicio y Los de abajo. Me encantaría escribir algo así, una serie de época. Veremos a futuro.

 

 “ El silencio de las mujeres está relacionado con nuestro entorno social”

 

 

“Las mujeres callamos lo que más nos duele,

lo que nos llega al alma”

Portada Revista Laura, edición 18 Edición 18, Martes 1-May-2007
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