
A lo largo de su vida ha obtenido numerosos premios: Biblioteca Breve (Barcelona, 1967), Rómulo Gallegos (Caracas, 1977), Alfonso Reyes (México, 1979), Nacional de Literatura (México, 1984), Miguel de Cervantes (Madrid, 1987), entre muchos otros.
La narrativa de Fuentes se inicia en el realismo con Los Días Enmascarados (1954) y Las Buenas Conciencias (1959). Adquiere un perfil característico con La Muerte de Artemio Cruz (1962), donde asimila técnicas modernas como el monólogo interior y la alternancia de narradores, propias de la literatura norteamericana.
En 1950 viaja a diversos países de Europa y trabaja como secretario de un miembro mexicano de la Comisión de Derecho Internacional de la ONU. Vuelve a México en 1952 reintegrándose a la Facultad de Derecho. Un año después ocupa el cargo de secretario de prensa del Centro de Información de las Nacionales Unidas.
Con Emmanuel Carballo funda y edita la Revista Mexicana de Literatura en 1955. En 1971 tras la muerte de su padre pasa un tiempo alejado de la escritura.
Acepta el nombramiento de Embajador de México en Francia como homenaje a la memoria de su padre en 1975, renunciando dos años después en protesta por el nombramiento del ex Presidente Díaz Ordaz como primer Embajador de México en España.
En 1983, recibe el doctorado de la Universidad de Harvard y un año después el Premio Nacional de Literatura en México. Los viajes y estadías en otros países continúan desde 1986, recibiendo numerosas distinciones y conservando siempre la base y plataforma cultural mexicana.
Carlos Fuentes es padre de tres hijos, pero sólo vive Cecilia Fuentes Macedo, nacida en 1962, quien trabaja en producciones de televisión.